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dissabte, 21 de febrer del 2026

INTENDENCIA EN LA TRINCHERA

Abrelatas, conservas de carne, derivados lácteos y latas de pescado 


“El libro, a todo color y con una extensión de 298 páginas, recoge a través de más de 200 fichas un buen número de Abrelatas, Latas de Carne, Derivados Lácteos y Latas de Pescado que fueron utilizadas durante la Guerra Civil.

Una obra totalmente pionera en este tema y al mismo tiempo muy interesante, fruto del arduo trabajo de investigación que ha realizado su autor durante años” (GRIEGC).

Intendencia en la trinchera está dedicado a la alimentación del combatiente, la trinchera está dedicado a la alimentación del combatiente, cuyo sustento, llegaba mayoritariamente en forma de envases cerrados, “latas”, a los diferentes frentes de batalla. que en forma de envases cerrados “latas” eran el sustento de muchos de ellos en los diferentes frentes de batalla. Intendencia en la trinchera es una muestra del “rancho frio”, de parte de la energía calorífica que recibían los soldados, en sus largas horas de marcha o en la primera línea de fuego. Sustento que les servía para continuar guerreando.

Dividido en cuatro capítulos: Abrelatas, Latas de leche condensada y derivados, Latas de carne y Latas de pescado, este estudio hace un repaso a diferentes modelos y marcas comerciales existentes en este periodo histórico, y que todavía se pueden encontrar diseminados por las trincheras o en los museos y centros de interpretación de la guerra del 36. Pretende ser una guía de campo, que ayude a distinguir los diferentes formatos y contenidos, así como interpretar y escuchar aquello que le objeto nos quiere decir.

Posiblemente este sea el primer trabajo que aglutine en una publicación esta temática y esperemos que sirva como base para futuros estudios.

Actualmente, una lata de sardinas, o de carne o de leche condensada, no deja de ser un continente metálico que, una vez usado, es depositado en el contenedor amarillo. De 1936 a 1939, fue un nexo entre la vida y la desaparición.


dimecres, 11 de febrer del 2026

BAJA POR FUEGO AMIGO EN MOSQUERUELA-2

Don Felipe Moleres y Saralegui. Párroco de Napal, Capellán voluntario del Tercio de Nuestra Señora del Camino, que murió gloriosamente por Dios y por la Patria el 19 de mayo de 1938[1].

 Foto carnet de Felipe Moleres y Saralegui
(AGN,
DFN,Caj.90079,N.1-15).
En enero de 2025 publiqué, en el bloc personal El Maestrazgo durante el siglo XX el artículo: Baja por fuego amigo en Mosqueruela. Un relato sobre el sacerdote militar Felipe Morenes, que, siguiendo a las tropas rebeldes, de la 2ª Brigada de Navarra, pasó por La Iglesuela, en su particular “Cruzada”. En este siguiente artículo se reproduce y amplia la información publicada, con más datos hallados durante estos meses. 

Baja por fuego amigo o fuego aliado es la expresión utilizada para referirse a la acción de disparar sobre su propio bando o de sus aliados. Incidentes producidos por error en la identificación del objetivo y casi siempre son de carácter humano. Él caso que nos ocupa, es la baja de Felipe Morenes Saralegui. Una muerte más en una guerra INcivil.

Felipe Moleres nació en 1905, en la población Navarra de San Martin de Unx[2]. Era una familia con siete hermanos, tres varones mayores de 16 años y dos de ellos, en agosto de 1936, se encontraban movilizados. De profesión sacerdote. Estos datos personales escuetos, aparecen en una Ficha de Combatiente[3], conservada en Navarra Archivos[4]. En la parte superior derecha está escrito 19-VII-36, pudiendo ser la fecha de incorporación a la milicia.

En el apartado de Servicios prestados de la Ficha del Combatiente, se indica que: Incorporado el primer día en dicho Tercio tomó parte en toda la campaña del Norte y más tarde en la de Castellón…

En el libro de Actas de defunciones del Ayuntamiento de La Iglesuela, entre el 17 y el 19 de mayo de 1938 y en once de ellas, aparece que: Esta inscripción se practica en virtud de una relación pasada a este Juzgado por el Capellán del Tercio de Ntra. Sra. del Camino. 2ª Brigada de Navarra. Siendo los soldados inscritos[5], Ignacio Castillo, Narciso Gallo, Cesáreo Pardo Rodrigo, Pedro Tresseras, un soldado de Carros de combate y un sargento, ambos sin identificar, Luis Aponeda, Antonio Beato Castilla, Basilio Felipe, Bernardo Garces e Ignacio Langues. Unas inscripciones ordenadas por Felipe Moleres.

La Ficha del Combatiente continúa diciendo: hasta que el día señalado murió en el Hospital de Morella, a causa de las heridas causadas por la aviación el día anterior. Su cadáver recibió cristiana sepultura en San Martín. Fue licenciado, pero prefirió continuar junto a sus soldados sin recibir honorario alguno hasta que encontró muerte gloriosa.

Fragmento de la Ficha de combatiente (AGN, DFN,Caj.90079,N.1-15).

¿Cómo se produjo su muerte? La respuesta nos la da Julio Aróstegui[6]:

(…) El 18 de llegaba a la altura de Mosqueruela y en posiciones sobre la localidad se permaneció hasta el 30. Las operaciones sobre Monte Silverio, el mismo día 18, costaron la vida al capellán Moleres y heridas graves al médico Escudero. Un bombardero de la aviación propia aumentó las bajas.

Carlos Mallench y Blas Vicente, en ¡Objetivo Levante! nos aportan datos sobre los bombardeos ocurridos el 18 de mayo: Por parte italiana, mientras los primeros soldados de la 1ª División de Navarra ocupaban los arrabales de Mosqueruela, en el sector del XXIº Cuerpo de Ejército republicano, 15 aviones S.81 del XXIVº Grupo debían bombardear a las 11:00 horas las posiciones de las cotas 1.587, 1.877 y 1.560, no pudiéndolo realizar uno de los trimotores por avería, debiendo abortar la acción. A la misma hora, participaron 3 aviones Br.20[9] del XXXVº. Grupo, que bombardearon las posiciones de la cota 1.560 y seguidamente realizaron un levantamiento fotoplanimétrico entre Mosqueruela y Adzeneta del Maestrat. En ambos servicios, que fueron realizados con la escolta de 49 aviones Cr. 32[10]. Se lanzaron, por parte de los S.81, 178 bombas de 50 kgs. y 418 de 15 kgs. y los Br.20 lanzaron 36 de 50 kgs., recibiendo todos los aviones un duro castigo de la Artillería Antiaérea. A la misma hora 10 aviones S.79[11] del 111° Stormo bombardearon las posiciones republicanas en la zona de Mosqueruela y finalmente un avión S.79 efectuó un reconocimiento visual y fotográfico de la zona de Mosqueruela y Vistabella.

Felipe Moleres falleció, por las heridas recibidas en uno de estos bombardeos de la aviación italiana, descritos por Carlos Mallench y Blas Vicente, un día después en el hospital de sangre de Morella. Por la ficha del Ayuntamiento de Romanzado sabemos que sus restos reposan en su pueblo natal.

Paralelamente, en el Libro de defunciones de Mosqueruela, aparece la inscripción de Emilio Tena Belmonte[12], natural de Mosqueruela y de 38 años. Se describe que falleció el 28 de mayo, en la partida de Navajuelo y que fue enterrado en el cementerio de La Estrella.

Mosqueruela cayó en manos del ejército rebelde el 17 de mayo, 11 días antes de la defunción de Emilio. Podríamos interpretar que fue herido el 16 o 17 de mayo, produciéndose el fallecimiento unos días después. La muerte de Emilio Tena se produjo por encontrarse en un momento y lugar inoportuno y que la descripción de la consecuencia de: por las heridas recibidas por acción del avance Fuerzas Nacionales, nos da a entender que fue otra muerte “por fuego amigo”.

El Maestrazgo y las micro historias del Maestrazgo

Esquela de recuerdo, publicado en EL PENSAMIENTO NAVARRO, el domingo 21 de mayo de 1939, pág. 2.

Artículo publicado en la revista PEIRÓN, núm. 36. Cantavieja, 2025.

[1] En ningún momento de este artículo pretendo ensalzar políticamente el golpe militar de julio de 1936, ni la actuación de un ejército rebelde, que faltó al juramento de fidelidad y que se alzó en armas contra el gobierno legítimo de la República. Las expresiones que aparecen son el fruto de una copia literal que aparece en la información consultada.

[2] Información de este municipio de Navarra, en: www.sanmartindeunx.es.

[3] Este enlace abreviado nos lleva a la descripción de la Ficha del Combatiente Felipe Moleres Saralegui, vecino de San Martí de Unx, fallecido en la guerra: https://acortar.link/wOU49z.

[4] En Navarra Archivos custodian las fichas de los combatientes navarros y de Felipe Moleres existen dos. Una del Ayuntamiento de San Martin de Unx y la otra del Ayuntamiento de Romanzdo. En ambas se indica que era natural de San Martin de Unx, de 33 años, de profesión sacerdote, que tiene siete hermanos, tres eran varones mayores de 16 años y dos de ellos se encontraban movilizados. En la otra ficha, se indica que son ocho los hermanos, siendo 4 mayores de 16 años y dos de ellos movilizados. En ambas coinciden que falleció el 19 de mayo de 1938. Más información en: www.navarra.es/es/archivos.

[5] En el mismo bloc, en el artículo: Combates en el vértice Barragán. La Iglesuela del Cid, mayo de 1938, publicado el 4 de junio de 2014, aparece el listado de los combatientes, todos ellos del ejército rebelde, enterrados en el cementerio de esta población, que hasta la fecha se tenía constancia.

[6] Julio Aróstegui, Combatientes Requetés en la Guerra Civil española. 1936-1939. (Pág. 335). Información extraía por el autor del Diario de operaciones del Tercio y de la anotación del 18 de mayo de 1938.

[7] Carlos Mallench y Blas Vicente. ¡Objetivo: Levante! Actuación de las unidades de bombardeo y reconocimiento aéreo entre abril y julio de 1938. Muñoz Moya Editores, Sarrión, 2017.

[8] S.81 – Savioa-Marchetti S.M.81 Pipistrello. Bombardero trimotor, perteneciente de la Regia Aeronautica italiana.

[9] Br.20 – Fiat BR.20 Cicogna. Bombardero medio bimotor, perteneciente a la Regia Aeronautica italiana.

[10] Cr.32 – Fiat C.R.32. Avión de caza biplano, perteneciente a la Regia Aeronautica italiana.

[11] S.79 - Savioa-Marchetti S.M.79 Sparviero. Bombardero trimotor, estrenado durante la guerra y perteneciente a la Regia Aeronautica italiana.

[12] Archivo Municipal de Mosqueruela. Libro de defunciones, Tomo 24, página 21.

 

diumenge, 28 de setembre del 2025

¡No os dejéis detener!

El periplo de “Cherol” hasta llegar a Francia

Un trayecto de casi 900 km, camino de la libertad y del exilio. Lo comenzaron una noche de primavera y lo acabaron a media mañana, al cabo de 63 días, en territorio francés. Siempre a pie, andando desde que oscurecía, durante toda la noche, y durmiendo de día. Siempre evitando ser vistos y con máxima precaución al pasar cerca de poblaciones. Comiendo lo que encontraban o lo que les vendían en las masías del trayecto.

Cansancio, mucho cansancio, nervios, miedo. Alegría cuando pudieron estar en sus pueblos y tristeza al tener que dejar a los seres queridos. Indignación por las represalias que conocieron. Pero un trayecto con la determinación de continuar la lucha. Y siempre, una consigna los acompañaba, ¡No os dejéis detener!

Julio Ayora Azna, de Montoro, del Maestrazgo turolense, relata, de primera mano, los últimos días de la República en Alicante, la ratonera de su puerto, los suicidios de compañeros de armas, la quema y destrucción de moneda, el desarme, la solidaridad del pueblo llano y la hipocresía de algunos mandos y cuadros políticos, el campo de exterminio de Albatera, la implantación del “nuevo régimen”, la huida y el camino hacia Francia. Siempre acompañado de Ramón Pascual Brumos.

En el libro encontraremos, día a día, del relato de Julio, incorporando un estudio histórico y de investigación, con el mapa del itinerario y un trabajo del lingüista Salvador Pallarés-Garí que nos acerca a la forma de escribir de Ayora.

Julio Ayora, en Hechos vividos. La Comarcal de Utrillas (1936-1938), nos deja escrito los primeros días de lucha contra el fascismo en su tierra natal, y como se organizaron para hacer frente al golpe militar, que, con pocos medios y una decidida acción, evitaron el triunfo de los rebeldes. En ¡No os dejéis detener! es el final de la lucha y el inicio de otra etapa.

Un relato estremecedor que no deja impasible ante la represión ejercita por los “vencedores” y nos aportará luz sobre lo ocurrido a finales de marzo y primeros de abril de 1939.

¡No os dejéis detener! es mi segunda publicación con el CEMAT, en la primera: Vida y costumbres de la masía Mas de Gorreta, sobre la vida en los años 30 del siglo pasado, en una masía de Mirambel.

Esta obra ha sido imposible editar por el CEMAT y el IET y especialmente de Bernard Ayora y a su mujer Eliane, por la confianza depositada en facilitarme el acceso al diario de su padre. También a Salvador Galí y Rosa Codina.

Y sobre todo y ante todo a Gemma, Marta y Ferran, los tres pilares de la familia: De tot cor, moltes gràcies per la vostra paciència i per aguantar-me. De permetre’m tenir el meu espai i poder estar-me hores i més hores al davant de l’ordinador, de les meves absències i d'estar en altres òrbites o d’aprofitar les vacances d’estiu per saber on estan les cendres d’en Julio Ayora Aznar i d’Elisa Torres Blasco.

I per últim, a aquells milers de joves que van viure la guerra, i a aquells que els van impedir tornar.

Lluís Galocha




 




dissabte, 18 de gener del 2025

FACELLE MIQUEL MORERA

En este bloc, el 22 de septiembre de 2019, fue publicada una entrada: Miquel Morera i Darbra, un soldado de las Quintas del biberón. Artículo que describe la visita realizada (por él autor), con tres de los nietos de un combatiente de la 70 Brigada Mixta, que fue muerto en los combates ocurridos el 11 de mayo de 1938, en el término municipal de La Iglesuela. Miquel, unos días antes del mismo mes y año pasó por Cantavieja y esta población, con la 132 Brigada Mixta y con tan solo 17 años. El Sr. Morera así lo describe en sus memorias: Un noi al front, una joventuttrencada.

El pasado 30 de diciembre de 2024 falleció, a la edad de 104 años. En VilaWeb (un diario digital) fue publicada la reseña. Que entre otras cosas indicaba que: Va combatre al front d’Aragó amb la Columna Macià-Companys quan tenia setze anys (..). Marchó a la guerra de mano de su padre, metalúrgico de profesión que le fue asignada la tarea de armero en la Macià-Companys (posteriormente 132 BM), para protegerlo y evitar que se enrolara de voluntario en alguna unidad de primera línea.

La Brigada estuvo en el frente de Aragón, luchando en la batalla de Teruel y retirándose, posteriormente, a la Línea XYZ. En finalizar la guerra, fue encarcelado en la Modelo de Barcelona y en los campos de concentración de Horta (Barcelona) y Reus, pasando dos años de su juventud. Desconocemos si después le toco servir a la Patria.

Miquel Morera, con su actitud y sus ideales durante toda su vida, hizo que este mundo fuera un poco mejor.

El Maestrazgo, donde la pisada de hombres buenos se hace notar.

¡¡¡Viure es prendre partit!!!


diumenge, 5 de gener del 2025

BAJA POR FUEGO AMIGO EN MOSQUERUELA

"Un bombardero de la aviación propia aumentó las bajas"

Baja por fuego amigo o fuego aliado es la palabra utilizada por los militares para referirse a la acción de disparar sobre su propio bando o de sus aliados. Incidentes producidos por error en la identificación del objetivo y casi siempre son de carácter humano. Él caso que nos ocupa, es la baja de Felipe Moleres Saralegui. Una muerte más en una guerra INcivil.

Felipe Moleres nació en 1905, en la población Navarra de San Martin de Unx. Era una familia con siete hermanos, tres varones mayores de 16 años y dos de ellos se encontraban movilizados. De profesión sacerdote. Estos datos personales escuetos, aparecen en una Ficha de combatiente1, conservada en Navarra Archivos. En la parte superior derecha está escrito 19-VII-36, pudiendo ser la fecha de incorporación a la milicia.


Fragmento del Acta de defunción de Cesareo Pardo Rodrigo 17/05/1938 – Ayuntamiento de La Iglesuela.

En el libro de Actas de defunciones del Ayuntamiento de La Iglesuela, entre el 17 y el 19 de mayo de 1938 y en once de ellas, aparece que: Esta inscripción se practica en virtud de una relación pasada a este Juzgado por el Capellán del Tercio de Ntra. Sra. del Camino. 2ª Brigada de Navarra. Siendo los soldados inscritos Ignacio Castillo, Narciso Gallo, Cesáreo Pardo Rodrigo, Pedro Tresseras, un soldado de Carros de combate y un sargento, ambos sin identificar, Luis Aponeda, Antonio Beato Castilla, Basilio Felipe, Bernardo Garces e Ignacio Langues.

Felipe Moleres fue el capellán del Tercio de Nuestra Señora del Camino de la 2ª Brigada de Navarra.

(…) El 18 de llegaba a la altura de Mosqueruela y en posiciones sobre la localidad se permaneció hasta el 30. Las operaciones sobre Monte Silverio, el mismo día 18, costaron la vida al capellán Moleres y heridas graves al médico Escudero. Un bombardero de la aviación propia aumentó las bajas2.

En el apartado de Servicios prestados de la ficha, se indica que: Incorporado el primer día en dicho Tercio tomó parte en toda la campaña del Norte y más tarde en la de Castellón hasta que el día señalado murió en el Hospital de Morella, a causa de las heridas causadas por la aviación el día anterior. Su cadáver recibió cristiana sepultura en San Martín. Fue licenciado, pero prefirió continuar junto a sus soldados sin recibir honorario alguno hasta que encontró muerte gloriosa.

Por la ficha del Ayuntamiento de Romanzado sabemos que sus restos reposan en su pueblo natal.


El Maestrazgo, donde el silencio va dando paso al conocimiento.

1- En Navarra Archivos custodian las fichas de los combatientes navarros y de Felipe Molenes existen dos. Una del Ayuntamiento de San Martin de Unx y la otra del Ayuntamiento de Romanzado. En ambas se indica que era natural de San Martin de Unx, de 33 años, de profesión sacerdote, que tiene siete hermanos, tres eran varones mayores de 16 años y dos de ellos se encontraban movilizados. En la otra ficha, se indica que son ocho los hermanos, siendo 4 mayores de 16 años y dos de ellos movilizados. En ambas coinciden que falleció el 19 de mayo de 1938.

2- Julio Aróstegui, Combatientes Requetés en la Guerra Civil española. 1936-1939. (Pág. 335). Información extraía por el autor del Diario de operaciones del Tercio y de la anotación del 18 de mayo de 1938.


dissabte, 26 d’octubre del 2024

¡HASTA QUE TE ENCUENTRE!

Desde la Asociación de Familiares de Víctimas del Frente de Levanye, continuamos con la ardua tarea de localizar a los familiares de los combatientes que lucharon en la Guerra Civil Española cuyos restos han sido recuperados en las zonas de Castellfort, El Toro, Vilafranca, Vistabella del Maestrat y Nules, en la provincia de Castelló, así como en Andilla y Villar del Arzobispo, en la provincia de València, y La Iglesuela, en la provincia de Teruel.



diumenge, 20 d’octubre del 2024

De Brasil al Maestrazgo turolense y vuelta a Brasil. 1938-2024

Xurxo Ayan es un prestigioso arqueólogo galego e investigador del CSIC. Tiene más de un centenar de artículos científicos, libros colectivos y ponencias en congresos. También colabora de diferentes medios de comunicación. Es profesor en la Faculdade de Ciéncias Sociais e Humanas de la Universidade Nova de Lisboa. El pasado 25 de septiembre, dio una charla en la Universidade Fluminense en Río de Janeiro. Bajo el título de Materialidades e memorias y donde las imágenes de dos latas brasileñas recuperadas en el Maestrazgo turolense y que sirvieron de alimento a los combatientes, durante la pasada Guerra INcivil 1936-1939, estuvieron presentes.

Primera lataEs un recipiente de hojalata rectangular de 75x50 mm y 60 mm de alto. Con un cuño BRASIL 2 y las iniciales S.I.F. dentro de una circunferencia.Donde: 2 - Es el número de censo de fabricante.

S.I.F. Son las siglas de: Serviço de Inspeção Federal.Todos os produtos de origem animal sob responsabilidade do Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento são registrados e aprovados pelo S.I.F.


Si accedemos a la base de datos del gobierno brasileño, el número 2 corresponde a: RIO BRANCO ALIMENTOS S. A. Sin poder precisar si es actual o de los años 30 del siglo pasado.


Entre el 8 i 12 de mayo de 1938, La Iglesuela padeció la guerra. El ejército golpista, después de dividir la República en dos territorios, se lanzó a la conquista de Valencia.


Uno de los ejes de ataque fue por el Maestrazgo turolense y, partiendo desde Morella iniciaron el avance, siguiendo la carretera que va de esta población hasta Mosqueruela: Cinctorres, Portell, Iglesuela y Mosqueruela.


El Ejército Popular de la República se atrincheró en el Vértice Barragán, puerto de las Cabrillas, los Mojones, ermita del Cid, peña del Morrón y les hizo frente durante unos días, retras


La lata BRASIL – 2 – S.I.F. fue recuperada detrás de la Peña del Morrón junto con un cartucho de Mosin (fabricación rusa), que había sido utilizado para, con la pólvora, encender un fuego. Antes, durante o después, que unos jóvenes soldados republicanos de la 70ª Brigada Mixta, hicieran su “banquete” particular, la zona fue bombardeada desde el aire. Desconozco si estaban presentes durante esta lluvia de muerte o si pudieron contar lo sabroso de este manjar brasileño.Nunca lo sabremos.


Los combates fueron durísimos, con superioridad armamentística por parte de los sublevados, con la utilización de artillería pesada y la participación de la aviación italiana: L’Aviazione Legionaria Continentale. Que actuó sobre la Peña del Morrón con su carga mortífera.

La segunda lata mostrada en la charla, es aproximadamente de las mismas características que la primera, con la diferencia del número de fabricante: BRASIL 10 S.IF. más la palabra P. Pudiéndose tratar del fabricante BRF S.A. 

Esta pieza fue recuperada en una balma, denominada la Cueva de la Zorra y situada en la Peña del Morrón, desde donde se divisa La Iglesuela. A continuación de esta, se conservan y tapados por la vegetación, unos parapetos de piedra seca, donde el paso de los años se ha dejado notar. 

Según información oral, en este lugar se encontraba una ametralladora republicana, que impedía el paso de las tropas golpista por la carretera que va desde Cantavieja-La Iglesuela a Vilafranca, así como el cruce hacia Mosqueruela. 

La posición fue bombardeada con obuses de gran calibre y un posterior ataque frontal de la infantería franquista. También se dice que murieron dos soldados republicanos y que, por orden militar impidieron (a los habitantes de La Iglesuela) que sus cuerpos fueran entrados. En los años 50 del siglo pasado, el médico del pueblo con su hijo, cubrieron los restos con piedras. A fecha de hoy se desconoce dónde pueden estar enterrados así de quienes eran. Unos más de los Olvidados de los Olvidados.

Vista de la Iglesuela desde la Cueva de la Zorra (fotografía 13/09/2015) y cartela informativa de la charla de Xurxo Ayán.






dijous, 1 de febrer del 2024

Què van haver de deixar pels camins de l'exili?

30 de gener. Dia Internacional Escolar de la No violència i la Pau

Avui he tornat a participar en el programa Tot el que passa de Ràdio Esparreguera, a l'especial dedicat a les persones d'Esparreguera que van haver de marxar cap a l'exili.

La intervenció s'ha centrat en els objectes recuperats pels camins de l'exili, abandonades per qui marxava cap a territori francès fugint de l'exèrcit franquista.

Enllaços relacionats:

X de Ràdio Esparreguera

Papeles, documentos y archivos a Ràdio Esparreguera

Espai de DESmemòria històrica



dimecres, 31 de gener del 2024

divendres, 2 de desembre del 2022

PAPELES, DOCUMENTOS Y ARCHIVOS A RÀDIO ESPARREGUERA

Un nuevo programa de memoria histórica al 89.4 de Ràdio Esparreguera.

Con Rosa Codina, archivera municipal de l’Ajuntament d’Esparreguera, Feli Gonzàlez, Presidenta de la Asociación de Familiares de Víctimas del Frente del Levante, Núria Borniquel, historiadora que trabaja en TV3 y ha sido parte del equipo de producción de Quanta Guerra, Trini Arquinvau conductora del programa y Lluís Galocha como productor de este.

 El eje principal, del programa, ha sido ver desde tres puntos de vista los “papeles” (elementos arrugados, sucios, llenos de polvo, incompletos...) y como dice Rosa en su intervención: Son documentos y son tratados como parte de la memoria y entre este colectivo de profesionales hablamos de que somos los guardianes de la memoria.

 Feli ha comentado su experiencia en el Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca, haciendo búsqueda de documentos del abuelo paterno, que falleció en la guerra. De la cantidad que documentos que quedan por clasificar y de las sorpresas que puedes encontrarte en un legajo.

Y Núria que, después de un trabajo de investigación intensísimo y profundo, pudieron reconstruir el itinerario de guerra de Mariano Moreno, abuelo materno de Andreu Buenafuente. Hasta localizar la posible fosa donde se encuentra los restos. En la ermita del Cid de La Iglesuela, en Teruel. Del abuelo paterno, que también falleció en la guerra, ha sido imposible encontrar ninguna documentación.

 Tres maneras de ver, mirar y tocar los documentos.

Una secuencia de "Quanta Guerra". Andreu Buenafuente - Les cinc batalles de l'avi Mariano.



dilluns, 3 d’octubre del 2022

14/09/2022 TV3 - QUANTA GUERRA

Les cinc batalles de l’avi Mariano. 

Mariano, l’avi matern d’Andreu Buenafuente. presentador, humorista i fundador de la productora audiovisual El Terrat.

Dono les gràcies a aquelles persones que van confiar en l’aportació i col·laboració, que vaig fer, durant l’edició d’aquest programa.



Com record es va endur una llauna de sardines recuperada per la zona dels combats propers a l’ermita del Cid a La Iglesuela.

divendres, 2 de setembre del 2022

LA ERMITA DEL CID un lugar de culto, un lugar oscuro, un lugar de muerte.

Postal fotográfica del exterior de la ermita del Cid en 1930. Imagen que, posiblemente, vieron aquellos jóvenes en la primavera de 1938.

En el Peirón número 24, primavera de 2014, se publicó un artículo que relataba los combates ocurridos en el Vértice Barragán, el 11 de mayo de 1938. Artículo reproducido posteriormente en el blog “El Maestrazgo, donde el silencio del siglo XX perdura” y que ha sido visitado, a fecha de hoy, por cerca de 2000 lectores. La información aparecida en ese artículo ha servido para que diferentes familias se pusieran en contacto con el autor, en relación con la búsqueda de sus familiares directos que murieron en la zona de La Iglesuela y cuyos cuerpos todavía se encuentran enterrados por esos campos y cunetas. Desde la fecha de la publicación del artículo se ha continuado investigando y en breve se publicará un extensísimo trabajo histórico de lo ocurrido durante el mes de mayo de 1938: De Cinctorres a Mosqueruela. La Batalla del Vértice Barragán y el puente de La Pobla

En 2004 el Gobierno de Aragón comenzó a elaborar un censo de las fosas comunes existentes en la comunidad y en La Iglesuela se registran tres entradas, cuyos datos se hallan reflejados en el SIPCA DARA Memoria Democrática en la Web de Amarga Memoria. Éstas se refieren a tres fosas: la primera en la zona de “Las Cabrillas”, la segunda en “El Tinte” y la tercera en la Ermita del Cid. Si nos centramos en esta última entrada, aparece la siguiente información: 

Tipo de fosa 
Víctima de combates. 
De existir, la fosa común de La Iglesuela del Cid se localizaría en los alrededores de la Ermita de la Virgen del Cid. 

Complicada investigación la desarrollada en Iglesuela del Cid, donde primero hubo que vencer la actitud obstaculizadora de un par de impresentables, para, más tarde, decidir hasta qué punto podían ser ciertas las versiones recibidas sobre la posible existencia de una fosa común en los alrededores de la Ermita de la Virgen del Cid. Ante la imposibilidad de decidir si las informaciones son o no ciertas -algunos afirman categóricamente que la fosa existe mientras que otros descartan rotundamente tal posibilidad- hemos decidido tomar las coordenadas del campo lindante con la parte trasera de la ermita, pero sería preciso utilizar medios técnicos adecuados para establecer la realidad de los hechos. La fosa contendría soldados fallecidos durante los combates desarrollados en la zona. La fecha es aproximada ya que los soldados aquí enterrados fallecieron en el transcurso de los combates que tuvieron lugar en la zona. 

Es de resaltar lo anotado por el equipo técnico que realizó el trabajo de campo: “…hubo que vencer la actitud obstaculizadora de un par de impresentables para, más tarde, decidir hasta qué punto podían ser ciertas las versiones recibidas sobre la posible existencia de una fosa común en los alrededores de la ermita de la Virgen del Cid.” Ciudadanos impresentables siempre hay en todo los pueblos, ciudades y lugares, así como aquellos que prefieren que los muertos se queden dónde están, sin medir las consecuencias que esto puede acarrear a los familiares a los que, de una manera directa, se les ha negado la posibilidad de dar sepultura digna a sus seres queridos, así como a todos aquellos a los que les quitaron, por la fuerza, la voz y la vida. Con este artículo queremos poner luz sobre esta última fosa y explicar cómo el trabajo de investigación ha dado con información bibliográfica y oral que explica lo sucedido. En definitiva, de cómo y porqué podemos afirmar que sí existe dicha fosa. El artículo que presentamos ha sido dividido en dos partes, una primera cuya narración nos adentra en el eje principal de la investigación y una segunda donde se indican las fuentes de información

Ortofoto de la Ermita del Cid y donde el trabajo realizado por el SIPCA señala la posible fosa común. Y con punto rojo el lugar donde quedaron depositados los cuerpos.

Primera parte. El Relato

"La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos"
Cicerón

La primavera de 1938 es anormalmente fría en el Maestrazgo. Desde primeros de mayo viene desatado un fuerte temporal de agua y nieve que azota toda la región y, a pesar de que dificulta las operaciones militares de los dos ejércitos, el día 6 de mayo, los sublevados con entre 85.000 y 115.000 soldados (1), atacan con fuerza. Su objetivo es encerrar al Ejército Popular de la República (2) en una bolsa entre el Pobo y Portell y dominar los empalmes de las dos únicas vías hacia el Sur que quedan, en Allepuz y en La Iglesuela. 

Para evitar quedar atrapados el Ejército Republicano prepara un contrataque a cargo de las Brigadas Mixtas 70 y 98 y el XVI Grupo de Asalto con la misión de tomar, en la zona de Villarroya de los Pinares, la Menta y La Muela y dominar la carretera entre Camarillas y Jorcas, en manos de los sublevados. El asalto se realiza el mismo día 6 de mayo, pero la falta de apoyo aéreo y artillero lo aboca al fracaso y el acceso por la carretera de Allepuz queda definitivamente cerrado para los republicanos. Ahora mantener abierto el cruce de caminos de Iglesuela a Vilafranca y a Mosqueruela se hace imperativo. Los republicanos ordenan la retirada de todas sus tropas a nuevas posiciones sobre el eje de la carretera Allepuz a Cantavieja y centran el esfuerzo en mantener abierta la única vía de salida que queda, en La Iglesuela. 

Portada del Diario Oficial del Ministerio de la Guerra con el nombramiento
deRamón Pinyol Saurent como Teniente en campaña.
Número 89, página 96
El 6 de mayo el Teniente Ramón Pinyol Saurent, con el batallón 525 de la 132 Brigada Mixta, llega a La Iglesuela procedente de Cantavieja y rápidamente son desplegados en la línea del frente con la orden de defender a ultranza la posición de la Ermita del Cid. Esa mañana, el Sargento del Tren de Combate de la 132 Brigada, Antonio Roig Forn, al frente de una reata de mulos cargados de provisiones sale temprano de Cantavieja y llega a La Iglesuela hacia el mediodía. Se detiene en las eras cercanas y ordena a sus muleros almacenar las provisiones en los pajares ahora vacíos. 

Después encaminan los animales por la carretera de Morella en busca de un lugar más abrigado y, mientras bestias y muleros descansan, Antonio Roig marcha en busca del Comandante y el Comisario del 527 Batallón de la 132 Brigada para informar donde tienen que ir furrieles y rancheros para recoger la comida de la tropa. El 527 Batallón que retrocede hacia La Iglesuela por el camino de Portell está aún a bastante distancia y Antonio Roig le da alcance justo en el momento en que la primera compañía con los jefes en vanguardia rebasa Portell. Encuentra al Comisario y mientras habla con él, el enemigo rompe fuego cerrado sobre ellos desde una loma cercana, escondidos a unos 100 metros entre unos chaparros, al tiempo que por la carretera se les viene encima un tanque disparando sin cesar. La emboscada provoca la desbanda entre los soldados republicanos que corren en busca de refugio. Pero, los mandos se reponen pronto de la sorpresa y organizan la defensa apoyando su flanco izquierdo en la carretera mientras el resto de las compañías se extienden hacia el este, hacia los Mojones. Ante la presión enemiga, el 527 Batallón retrocede durante toda la noche desde Portell, unos 7 km y suben unos 300 m de altura, en dirección a Iglesuela. Entretanto, Antonio Roig vuelve rápidamente hacia Iglesuela, y mientras va quedando a lo lejos el ruido de la batalla, cae la noche y comienza a llover intensamente. Para protegerse de la lluvia hace un agujero en su manta e improvisa un poncho. Continúa caminando hasta llegar al Mas de la Fresca, a la derecha de la carretera bajando a Iglesuela, donde por fin encuentra refugio y puede pasar la noche, con otros milicianos, junto al fuego del hogar. Al amanecer del día 7 regresa a los mulos y se reúne con sus muleros para continuar la marcha hacia La Iglesuela. Desde aquí aún tiene una última misión que cumplir y marcha a la Ermita del Cid, que se halla a poca distancia en las cercanías del pueblo. Busca al Teniente Pinyol para informarle de donde puede encontrar las provisiones para sus hombres. Lo encuentra nervioso y preocupado porque durante la noche la Ermita se ha ido llenando de heridos y aun no paran de llegar. La lucha en los Mojones está siendo feroz. Vuelve Antonio Roig sobre sus pasos con la sensación de que los hombres que deja atrás tienen mala salida. De nuevo en La Iglesuela al mando de la reata toma el camino de Vilafranca y atraviesa el puente de Sant Miquel de la Pobla que separa Teruel de Castellón. Mientras, los fascistas ocupan Portell de Morella y Las Albaredas. 

Durante la madrugada del 7 al 8 de mayo y bajo la persistente e intensa lluvia las Brigadas Mixtas 70 y 98 y el XVI Grupo de Asalto se retiran hacia La Iglesuela, que, al poco de llegar y sin tiempo para descansar, pasan a ocupar posiciones de combate. La 98 Brigada Mixta lo hace a la salida de la carretera a Cantavieja y la 70 Brigada a retaguardia de la 116 y 132 BM, situadas en primera línea de fuego en Loma Barragán, Loma Pablico y los Mojones. Los soldados, agotados por la lucha, las continuas marchas a pie y calados hasta los huesos aprovechan las cercas de piedra seca que allí abundan, y con los capotes y lo que pueden encontrar construyen chabolas para refugiarse de la lluvia. Al amanecer del día 8 de mayo las tropas fascistas inician el avance hacia La Iglesuela y pronto presentan batalla en Las Cabrillas con los tanques italianos subiendo y bajando sin oposición, con algunas pasadas de bombarderos italianos y mucha fusilería. El Teniente Ramón Pinyol se asoma a la puerta de la Ermita y mira con preocupación hacia el Norte, hacia los Mojones, de donde llegan el estruendo de la batalla y las decenas de soldados heridos que en busca de refugio se van amontonando en el interior de la Ermita. El edificio es un sólido y visible refugio en estas montañas, y como si fuera un faro hacia él acuden instintivamente muchos de los heridos. La mayor parte de ellos son de su brigada, la 132, que lucha desplegada desde el puerto de las Cabrillas, Loma Pablico y los Mojones. El Teniente Pinyol Saurent tuerce el gesto al recordar que hace poco más de un año era ascendido a Teniente del escalafón de oficiales en campaña. No está mal para un electricista del barrio de Sants de Barcelona, pero, desde que el marzo pasado el Capitán León lo relevó y lo puso al mando de la 1ª sección de la 4ª Compañía, los galones se han convertido en una pesada carga. La defensa de la posición que ha planteado es deficiente, lo sabe, y está convencido de que si presenta batalla los refugiados que se agolpan en la Ermita resultarán muertos. Duda, y no sabe bien que hacer, pero intuye que la decisión que le ronda la cabeza desde ayer no puede acabar bien. La batalla continua durante toda la mañana. En este terreno desolado no hay sitio donde protegerse, el suelo es tan pedregoso que con dificultad crecen algunos matorrales bajos, la lluvia tan intensa que la tierra ya no absorbe más agua y el frío tan vivo que deja ateridos a los más bravos. La línea del frente se ha borrado y se producen frecuentes infiltraciones y escaramuzas entre los soldados de los dos ejércitos. En Loma Pablico y en Los Mojones, defendidos por el 527 Batallón de la 132 Brigada republicana, la situación es muy confusa. Nadie sabe dónde está el enemigo y donde el camarada. Finalmente, el enorme temporal de aguas favorece a los defensores republicanos e impide el avance de las fuerzas sublevadas que no tienen otra opción que replegarse hacia Portell. Al mediodía el frente se estabiliza al sur de esta población y el río Celumbres. Los republicanos aprovechan la inesperada tregua para evacuar a los heridos y reforzar sus posiciones. 

Portada de manuscrito Mi trágica Guerra Civil ´
de Antonio Forn. Depositado en la Biblioteca Pública
de La Roca del Vallès, Barcelona.
https://www.bibliolaroca.cat/
El Teniente Pinyol observa preocupado la acumulación de refugiados de los que tiene que hacerse cargo. Sabe que el pasado 28 de marzo los comisarios acordaron degradar y fusilar a los vacilantes y desertores 
(3). Y sabe también que la decisión que acaba de tomar puede ser interpretada de esta manera. Sin pensarlo más, ordena a sus hombres desmontar y evacuar sus posiciones. Se lleva consigo a todos los heridos que pueden caminar y se retira con su Compañía por el camino de la Vuelta del Predicador que desemboca en el paraje de El Tinte, junto a La Iglesuela. En la Ermita deja a su suerte a los heridos que no puede evacuar. El Teniente Ramón Pinyol cree que sus vidas serán respetadas por las fuerzas franquistas. 

A la llegada al Tinte, el Teniente se presenta ante el Capitán León y, en presencia de su ayudante, José Carreras (4), le informa de su decisión. El Capitán León, atónito, no entiende la actitud de su Teniente y frustrado y furioso entra en cólera. Las órdenes eran claras, defender la posición a toda costa. La Ermita del Cid es clave en la defensa de La Iglesuela. Perderla es perder La Iglesuela y permite a los sublevados cerrar por fuego la carretera hacia Vilafranca casi de inmediato y dejar atrapados a miles de combatientes y civiles. Abandonar la posición sin una orden superior es un acto de cobardía ante el enemigo, le grita al Teniente. Ni uno ni otro dicen nada más, se miran en silencio, ira en los ojos del Capitán y resignación en los del Teniente, y, allí mismo, el Capitán León desenfunda su Astra, apunta y ejecuta al Teniente Ramón Pinyol Saurent. El ayudante, José Carreras, quiere recoger del cuerpo caído sus pertenencias, sobre todo las cartas a su familia, pero el Capitán León, aún furioso, se lo impide y le ordena que no toque nada, que lo deje donde ha caído. Todo cuanto puede hacer José Carreras es mal enterrarlo, cubriéndolo con piedras en una cárcava en el arroyo Fuente de la Salud, donde desemboca al arroyo de San Juan, junto a El Tinte.

El día 9 de mayo, sigue el temporal y el Ejército Republicano continúa evacuando sin pausa. Se retiran, pero no abandonan el terreno que sigue cubierto de algunas armas automáticas y grupos de soldados de consistencia variable. Continúan viéndose hogueras, a veces en proporción superior a la acostumbrada, y se registra algún fuego de ametralladora contra las posiciones franquistas. Al mismo tiempo las Brigadas que defienden La Iglesuela son reforzadas estos días con nuevos reclutas, en su mayor parte chicos muy jóvenes sin formación ni experiencia militar. En estos días Mirambel, Cantavieja y La Iglesuela ven pasar las tropas republicanas y los muchos civiles que vienen mezclados con ellas. Agotados bajo la lluvia fría caminan en una larga fila soldados de las Brigadas 6, 13, 16, 19, 28, 37, 39, 70, 83, 97, 98, 116, 117, 118, 127, 220, el XVI Grupo de Asalto y la 129 Internacional. La mayoría de ellos fueron en su día milicianos de las columnas España Libre, Galán, Torres Benedito, Hierro y Largo Caballero. 

El mal tiempo impide actuar a la aviación de los dos ejércitos. No pasa lo mismo con la artillería sublevada, que sigue bombardeando con contundencia, mientras la republicana tan solo dispone de dos baterías del 10.5 y una del 10.7, situadas en el camino de Torrenueva y en el camino de la Fuente dels Monllats, cerca de Vilafranca. Poca cosa para ser efectivas. Este día un fuerte bombardeo artillero sobre La Iglesuela provoca una carnicería entre los nuevos reclutas recién llegados para incorporase a la 132 Brigada Mixta. Solo sobreviven ocho de un total de ciento veinte. Enrique Ros Tarragona, sanitario de la 132 Brigada que estaba con ellos, es uno de los supervivientes, pero pierde el contacto con su unidad y deambula desconcertado hasta que unas horas después lo encuentran soldados de la 70 Brigada que lo repescan como sanitario para su 278 Batallón. Las Brigadas 116 y 132 siguen en primera línea de fuego en Loma Barragán, Monte Pablico y Los Mojones. La 70 Brigada continua en las mismas posiciones a derecha e izquierda de La Iglesuela en segunda línea, a escasos 400 metros de la primera. Las frecuentes filtraciones enemigas provocan abandonos de posiciones en puntos de la primera línea que la 70 Brigada tiene que cubrir sin descanso, día y noche. Algunos flancos quedan sin cubrir, especialmente el izquierdo que puede constituir un serio peligro. 

En las líneas franquistas, las fuerzas permanecen en las posiciones alcanzadas el día anterior y tan solo hacen movimientos de tropas menores. Afianzan sus posiciones y acumulan más tropas de reserva en la línea que va del puerto de las Cabrillas a la Rambla del Celumbres. La Ermita del Cid sigue como la dejó el Teniente Ramón Pinyol. Ni los republicanos ni los sublevados la han ocupado aún. Por el momento los heridos allí refugiados han quedado olvidados de todos. 

El 10 de mayo el tiempo mejora a medida que pasa la mañana. La Iglesuela y Cantavieja se encuentran fortificados y bien defendidos y esto obliga a los sublevados a maniobrar para apoderarse de ellos. Las tropas sublevadas son reforzadas con la 55 División que ocupa sin dificultad los pueblos de Las Planas, Luco de Bordón, Olocau del Rey, Todolella, La Mata y La Cuba. El ala derecha de las tropas franquistas, apoyada en el río de la Cuba, próximo a Las Albaredas, toma el vértice Montserrate al otro lado del río y el Castellar, amenazando Cantavieja. El ala izquierda continua por la rambla del Celumbres y consigue, con el 1º Tabor de Tetuán, tomar la Cova Antola y el monte Pablico; pero encuentran una fuerte resistencia en Los Mojones donde la 132 Brigada protegida aún por el mal tiempo resiste y ataca con gran cantidad de armas automáticas y ametrallamientos, apoyada por carros de combate y la escasa artillería. La lucha es dura y feroz. Hacia el mediodía el tiempo mejora lo suficiente para que la aviación italiana emprenda acciones de bombardeo intenso en el sector de Portell, donde presionan durante toda la jornada y bombardean la Loma Barragán, Peñarroya, la carretera que va de Portell a Cantavieja y toda la margen izquierda del río Celumbres. Bajo la cobertura de los bombardeos, la V Bandera de la Legión avanza a lo largo del barranco del Celumbre y ocupa Mas de la Pallaresa, y la 5ª Bandera de Navarra se concentra frente al Masico la Penya. Desde estas posiciones los sublevados avanzan sin novedad hacia la loma de las Cabrillas, pero a las 17:30h, a poco de llegar, la aviación republicana bombardea la localidad de Portell, el tráfico en las carreteras de Portell a Cinctorres y de Portell a la lglesuela. Los aparatos republicanos sufren un nutrido fuego antiaéreo desde una batería antiaérea al Este de Portell, cerca de la rambla de Celumbres, y otra en las alturas al Noroeste de Portell, cerca del río de La Cuba. Por la tarde, la aviación italiana bombardea al Oeste de la Iglesuela y las posiciones de Vereda, Mas de Tosca y la carretera al Sur de Cantavieja y la zona circundante. 

La fuerte ofensiva enemiga, que, con aviación, artillería y tanques ataca incesantemente durante todo el día obliga a la 70 Brigada, que ocupa la línea de reserva, a pasar inmediatamente a primera línea. A pesar de las numerosas bajas que sufren no ceden ni un palmo de terreno.

Aprovechando la distracción creada por los bombardeos al Suroeste de la Iglesuela, los sublevados toman, con el Tercio de Lacar, la desprotegida Ermita del Cid y el 8º Bon de América se infiltra hasta llegar a la Cueva de la Bonifacia, desde donde puede batir la carretera de La Iglesuela y el cruce con la carretera de Mosqueruela. Esa misma noche, a las 21:15 horas, la 70 Brigada recibe nuevas órdenes de su Estado Mayor. “Con los batallones 278 y 279, desde la Cueva de la Bonifacia, deberán contratacar con la misión de desalojar al enemigo de la Ermita del Cid. Deberán actuar inmediatamente”. La avanzadilla del 8º Bon de América resiste poco en la Cueva de la Bonifacia, que tienen que desalojar rápidamente ante la llegada de los batallones republicanos. Poco después, esa misma noche y sin resistencia, la 70 Brigada toma de nuevo la Ermita del Cid poniendo en fuga al Tercio de Lacar. Cuando Enrique Ros, sanitario de la 132 Brigada y recuperado para la 70 Brigada, llega a la Ermita del Cid queda consternado cuando ve que todos los refugiados han sido asesinados a sangre fría. Heridos que no podían valerse por sí mismos, indefensos y desarmados, acogidos a sagrado, son asesinados por un Tercio de Requetés que presume de católico hasta el punto de llevar como nombre de su unidad el de la Virgen de Lacar.(5)

Segunda parte. Fuentes de información

"No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niño"
Cicerón

Son cuatro las fuentes escritas utilizadas para este relato: Antonio Roig, Enrique Ros (a través de Antonio Roig), Luís Hernáiz y Javier Nagore Yárnoz. Son fuentes primarias donde quedan bien reflejados estos acontecimientos. Para llenar los vacíos y lagunas existentes y que no aparecen en las vivencias de quienes estuvieron presentes se ha acudido a los partes de guerra de las unidades militares de ambos ejércitos. También han servido de guía y referencia las fuentes orales, y el Mapa de fosas comunes de Aragón.(6) 


Antonio Roig Forn. Bombardeo de La Iglesuela (7)
(...) Precisamente, este buen amigo, en cuya compañía había unos 120 chicos recién llegados para reorganizarla, a los que ni siquiera había podido llegar a conocer, sufren en este día un terrible bombardeo que los machacan y solamente quedan ocho de los componentes. Enrique Ros queda desconectado hasta que fue "repescado" por una Brigada de Cipriano Mera, y sigue con su puesto de sanitario, el que en todas partes le correspondía, ya que anteriormente trabajaba en el Laboratorio "Sokatarg" (el que fabricaba el famoso "Nogat"), y como es natural, ésta es, más o menos, la especialidad suya, aunque de matarratas a salvar soldados va una gran diferencia.

Antonio Roig Forn. Los heridos en la Ermita del Cid y la muerte del teniente Pinyol: (8) 
(...) Mayo 8 - A poca distancia de Iglesuela, hacia el este, se halla la ermita de la Virgen del Cid y fuente del mismo nombre, en la cual descansó, según la leyenda, Rodrigo Díaz de Vivar cuando pasó por estas tierras. Y el Bueno de Pinyol era el encargado de la defensa de esta posición, ligeramente dominante por el Barranco de la Fuente de los Sabores y del camino de la Viñas, y en el interior de la ermita había bastantes heridos allí refugiados, como yo pude ver al llevar el aprovisionamiento. La defensa de esta posición, según parece, fue bastante deficiente y el capitán Lleó creía que tenía que haberla defendido a ultranza, cosa que Pinyol no había hecho para que no hubieses muerto los heridos que allá estaban y que los fascistas, de apoderarse de la ermita habían asesinado. Lleó, que procedía de la Escuela de Guerra de Valencia, sumariamente llamó a Pinyol y sin pensárselo dos veces, le asesinó. Es José Carreras, su asistente, de Ullastrell, quien con todo su dolor de su corazón el que tiene que enterrarlo en una tierra algo encharcada, un “xaragall” cubriéndole con piedras Mientras lleva cabo esta triste misión Carreres intenta recoger algunas pertenencias de Pinyol y Lleó se lo prohíbe incluso que, inocentemente, se haga cargo de sus cartas que seguían llegando de Barcelona, de su familia de su novia, a la que, cuando le escribía colocaba su foto sobre una piedra, y así le hacia el efecto de que “hablaba con ella” este buen hombre, Ramón Pinyol electricista del barrio de Sants.

Luis Hernáiz Gracia. Combates cercanos a la ermita del Cid, del paso de una escuadrilla de aviones republicanos, de su estada en dicha ermita y en las condiciones que la encontraron (9)
(...) Amanece con un día espléndido y, como en la chabola se está bien y no dan orden de preparar, después de haber desayunado y cogido el rancho en frío, nos volvemos a acostar, y mis compañeros de chabola, Pavía y Cristóbal, duermen buen rato. El viento sigue, pero con menos intensidad y tenemos gran confianza en que el día siga bueno. 

Una de las cuadras que hace mención el soldado Luis
Hernáiz Gracia

Después de un buen rato, y como tenemos al enemigo delante nada más protegidos por una tapia, nos mandan formar, y con el mayor descaro, lo hacemos a las vistas del enemigo, y nos mandan sentarnos, como así lo hicimos: nos sentamos al sol, que hace días que no disfrutamos.
 

Al cabo de un rato nos mandan formar, pues un momento antes ha venido la aviación para proteger el avance, y han descargado (unos 15 aparatos), y poco a poco vamos saliendo con algún descanso. Viene otra vez aviación ligera (6 aparatos y ametrallan) las posiciones, y aprovechando la coincidencia y protegidos por una tapia, nos vamos deslizando poco a poco y el "chis-pun" [un famoso cañón ruso 12,40] nos tira bastante. Vamos andando un largo trecho y la misma arma nos sigue tirando al mismo tiempo que suenan algunos "pacos" [francotiradores]. Ya subimos a una ladera donde nos sentamos, pero aún no han transcurrido unos 15 minutos cuando aparecen al pie de unos 50 aviones rojos. En verdad, lo que pasamos no se puede describir, pues pasamos un trance de verdadera angustia. Tenemos suerte, la aviación ha pasado por encima de nosotros, pero ni descarga ni ametralla. Solamente a una batería anti aérea que estaba cerca del pueblo, descarga un chorro de bombas uno de ellos, y nosotros, con gran placer los vemos desaparecer de encima. Al cabo de un buen rato viene la nuestra: unos 15 o 20 trimotores, acompañados de lo menos 30 cazas y bombardean con eficacia, y nosotros salimos de donde nos hallábamos, pasando por un raso y que solamente hay un corro de terreno que nos baten con fuego de fusilería, hasta que nos adentramos en un barranco, y subimos a una casa de sólida construcción, y el "chis-pun" comienza a tirarnos y particularmente a unos acemileros que ve, y a la fuerza que pasa en hilera y tira con insistencia, y que a nosotros nos pone en gran apuro, pero como la casa resiste; a pesar de que le da a alguno, no hay cuidado. También sobre la casa, chasquean las balas, y es todo un canto de castañuelas, pues según oídas, los rojos tienen mala retirada y se esfuerzan allí. 

El día transcurre con suerte, pues ha habido pocas bajas, y nosotros tan solo hemos tenido la del cabo Joaquín de Costa, con una picada en la cabeza. En este día se acerca a nosotros otra Agrupación que nos ha de servir de mucho alivio. La casa antes citada es una ermita-convento, con una capilla magnífica llamada la Ermita del Cid, destrozada, y lo demás, en muy malas condiciones, tanto las salas como las cuadras. 

Por la noche, se ve mucho movimiento de camiones y no sabemos si han venido a traer refuerzo o a evacuar, y lo hacen con mucho descaro”. 

Javier Nagore Yárnoz. La cueva de la Bonifacia, la ermita del Cid y el derribo de un avión republicano de “La Gloriosa” (10) 
(…) Del 6 al 10 de mayo llovió muchísimo. Apenas se pudo operar, aunque se cortó la carretera de Cinctorres a Castellfort y se ocuparon (VII de la Legión) Portell de Morella y la cota 1.236, así como (Tercio de Montejurra) el “Mas sin nombre” y la Ermita del Cid (8º de América). El día 10, ya de alta, me incorporé a Pérez Salas por la tarde, pasado Portell, en una casita de les afueras de Iglesuela del Cid. Pasamos unos partes a las Banderas de la Legión, que operaban juntas, y alcanzan el Vértice Barragán, cogiendo más de 100 prisioneros y muchos cadáveres en la cima. Ahora la aviación roja ametralla la carretera donde estamos. Recibimos el siguiente parte: “Chori gorria – esquerrik datosela Cueva Bonifacia ocupat será – goya sela.” Así nos suena la lectura del precedente texto en vascuence, hecha por un perito eibarrés, enlace de Pérez Salas. Y así quedó en mi libro de partes de la R-12. La traducción, aceptada por los muchos entendidos – en el Montejurra dos compañías eran de vascos- dijo así: “Derribado “pájaro rojo” y ocupada la Cueva Bonifacia.” En efecto vimos caer un avión y, ciertamente, se tomó la dichosa Cueva Bonifacia. El 12, ocupada la Cueva Bonifacia, se tomó así mismo la Ermita del Cid; y el 13, en cambio, no se pudieron tomar unos vértices que dieron mucha “guerra”.

Epilogo.


"La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio"

Cicerón


Antonio Roig Forn, Sargento del Tren de Combate de la 132 Brigada Mixta, es testigo presencial y directo de la presencia de numerosos heridos refugiados en la Ermita del Cid entre los días 6 y 10 de mayo de 1938. Antonio Roig seguirá combatiendo hasta ser hecho prisionero unos meses más tarde y sobrevivirá a los campos de concentración. 

Enrique Ros Tarragona, sanitario de la 132 Brigada Mixta, al perder el contacto con su unidad es repescado por la 70 Brigada Mixta y se convierte en testigo presencial y directo del trágico final de los heridos refugiados en la Ermita del Cid. Enrique Ros será hecho prisionero dos días más tarde y sobrevivirá a los campos de concentración. 

Ambos excombatientes se volverán a encontrar años más tarde y compartirán sus experiencias. Así es como Antonio Roig conocerá el destino final de los heridos de la Ermita del Cid y del Teniente Ramón Pinyol Saurent. 

Las fuentes orales aseguran, por una parte, que, donde empieza el camino que lleva hasta el yacimiento arqueológico fueron depositados los cuerpos de los combatientes; y recientemente, otra fuente afirma que pueden ser 7 u 8 los cuerpos de los soldados enterrados en esta fosa. En julio de 2020 (uno de los autores de este artículo) encontró depositados, en una pared de margen en la parte posterior de la ermita, los restos de unos huesos blanquecinos por el paso de los años. Las fotografías tomadas fueron enviadas a dos expertos en la recuperación de fosas: una licenciada en medicina forense, que asegura que son restos humanos y un antropólogo, que afirma que son de animal. Pero tales afirmaciones tenían que ser contrastadas con la observación directa. Los restos fueron dejados en el mismo lugar donde se encontraron. Se hace patente la necesidad de una investigación en profundidad para la localización de la fosa. 

También el acervo oral de La Iglesuela nos habla de la existencia de un comandante republicano que se suicida en “El Tinte”. Este no sería otro sino el teniente Ramón Pinyol que, para evitar las represalias a los heridos refugiados en la Ermita en caso de plantear batalla, se retiró y fue sumariamente ajusticiado y enterrado en el mismo lugar de su ejecución. 

Si hacemos caso a Antonio Roig Forn, en la Ermita del Cid hubo un asesinato, un crimen de guerra, un delito de lesa humanidad, y este fue perpetrado por unos combatientes que llevaban el Santo Cristo como estandarte. La fosa de la Ermita del Cid existe. 

El Maestrazgo es una tierra dura y hermosa, hecha de roca madre a flor de piel donde perdura el silencio atronador del siglo XX.

 Josep Maria Gonzàlez i Lluís Galocha
Marzo de 2022

Vista trasera de la Ermita del Cid. Al final del camino en la esquina izquierda y según FAP fueron donde se depositaron los cuerpos de los soldados fallecidos. Sin especificar si eran los de la ermita.

Artículo publicado en PEIRÓN. Revista del CEMAT (Centro de estudios del Maesztrazgo turolense), junio 2022. Número 31.

Notas a pie de página

1. Se desconoce el número exacto de efectivos militares del bando sublevado que operaron en este frente de batalla, sin embargo, los expertos estiman unas cifras de 85.000 a 115.000 soldados, pertenecientes a los Cuerpos de Ejército de Galicia, de Castilla y al Destacamento de Enlace. Este último fue el encargado de ser punta de lanza en la conquista de esta zona del Maestrazgo. Estaba compuesto por la 1ª División de Navarra: 5ª y 7ª Bandera de la Legión; las fuerzas del GFRI (Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas) con 1ª Tabor Tetuán, 7ª Tabor Larache nº 4, 1ª Tabor Ceuta nº 3 y 7ª Tabor Alhucemas nº 5; 2ª Bandera FET Castilla; 2ª y 5ª Bandera FET Navarra; 8º Bon. Regimiento América nº 23; Tercio de Requetés de Montejurra y de Lácar y la IIª Brigada de la 61 División: 4ª Bandera FET de Navarra; 1º, 3º y 7º Bon. de Montaña Arapiles nº 7; Tercio de Requetés Ntra. Sra. del Camino y de Ntra. Sra. de Begoña y 3º y 138º Bon. Regimiento San Marcial nº 22. Más una Cía. de Carros ligeros y 2 grupos de artillería y una batería.
 
2. En la defensa de este trozo de terreno de la República se siguió la estrategia marcada por el General Vicente Rojo consistente en crear líneas de defensa en profundidad y concentrar los escasos recursos en núcleos de resistencia fortificados. Este sector del frente fue defendido por unos 10.000 hombres, pertenecientes a las Brigadas Mixtas 70, 83, 98, 116 y 132. Todas estas unidades venían ya muy mermadas de efectivos en las fechas de nuestro relato. 

3. Con fecha de 1 de abril de 1938 una circular del Comisariado General de Guerra y firmado por Crescencio Bilbao, comenta que: (…) Espero pues camaradas Comisarios de Ejército que realizando por una parte una labor intensa de propaganda para elevar la moral de los mandos y combatientes, al mismo tiempo tomando todas las medidas necesarias para asegurar el cumplimiento de las órdenes superiores evitéis la perdida de posiciones y la desmoralización. La desmoralización es muy fácil de cortar en su comienzo, pero muy difícil cuando ha tomado un volumen considerable. Circular enviada al comisariado de la 70 Brigada Mixta. Archivo General Militar de Ávila AGMAV-C1046-11.

4. El joven José Carreras es nacido en la población de Ullastrell, en Barcelona y 2019 se hicieron gestiones ante el ayuntamiento para poder localizar algún familiar próximo a José, con un resultado infructuoso.

5. Aunque está documentado, tanto por los partes de operaciones del ejército sublevado como por las memorias de Luis Hernáiz, que el Tercio de Lacar ocupó el día 10 de mayo del 38 la Ermita del Cid; cabe la posibilidad de que fueran militares del 8º Batallón del Regimiento América nº 23 (regimiento encuadrado en las llamadas Brigadas Navarras) quienes perpetraran el asesinato de los heridos y refugiados en la Ermita del Cid, ya que, aunque no hay constancia documental que los sitúe ese día en la Ermita del Cid, si sabemos que operaban cerca y llegaron hasta la Cueva de la Bonifacia. Está documentado que soldados de esta unidad protagonizaron, el 26 de octubre de 1937, la violación y asesinato del personal sanitario del Hospital Psiquiátrico de La Calellada (Santander) en su avance hacia Oviedo. (...) los soldados obligaron al personal del centro a organizar una fiesta con baile al que tenían que asistir obligatoriamente todas las enfermeras. Después de la cena, los soldados comenzaron a violar a las mujeres indiscriminadamente. Al oír los gritos, un capellán castrense apareció para ver qué estaba pasando pero para sorpresa de las enfermeras se limitó a dar la absolución a los militares y a animarles a hacer lo que tienen que hacer (...).
https://www.publico.es/politica/pamplona-pretende-homenajear-batallon-violo.html.
http://www.sc.ehu.es/scrwwwsr/Medicina-Legal/valdedios/valdedio.htm.

6. Mapa de fosas comunes en Aragón. http://www.sipca.es/censo/busqueda_fosas_simple.html.
Fosas comunes en La Iglesuela. https://n9.cl/l3lzw.
Fosa común en la Ermita del Cid. https://n9.cl/prdfe.

7. Mi trágica Guerra Civil. A los 65 años de haber terminado la guerra. Antonio Roig Forn. (pág. 58-59) Málaga, abril 2004. Diario mecanografiado y se encuentra depositado en la Biblioteca Municipal de la Roca del Vallès. https://www.bibliolaroca.cat/.

8. Ibídem, p. 59-60

9. Memorias de mi Padre. Guerra Civil Española (1937-1938). (Pàg.49-51). Editado por su hijo Víctor Hernáiz Grijalba. Barcelona 2012. Luis era un joven de La Rioja que estuvo luchando en la Campaña del Norte con el Tercio de San Fermín, 4ª Compañía y cuando fue disuelta paso a llamarse Tercio de Lacar. Justo poco antes de entrar de nuevo en el Frente de Guadalajara en diciembre de 1937.

10. En la primera de Navarra. Memorias de un voluntario navarro en Radio Requeté de Campaña. Javier Nagore Yárnoz. (pág. 131-132). Los hechos descritos no suceden en las fechas indicadas por el autor, existiendo entre estas y las reales, a veces, hasta un día de diferencia.

Bibliografía y fuentes de informació

  • Parte de Operaciones. Comisariado. AGMAV.C.1046.10. LXX Brigada Mixta.
  • Diario de Operaciones del 3r Batallón de Palencia y 5ª Bandera de Navarra de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Imp. Aldecoa. Burgos. 1939.
  • Diario de operaciones. Primera División de Navarra. Mayo de 1938. AGMAV.C.2668,18.
  • Diario de operaciones. 108 División. Estado Mayor. AGMAV-C1873.3.
  • CERDÀ, Jacint. Recolipació bibliográfica i transcripcions de Portell. https://portell.com.es/histo_sXXc1938.htm.
  • DE GAULE, Jacques. La batalla del Ebro 1938. Círculo de Amigos de la Historia. El Escorial. 1972.
  • Escalafón de Oficiales de Infantería en campaña. https://www.combatientes.es/.
  • MALLENCH SANZ, Carlos y VICENTE MARCO, Blas. Objetivo: Levante. Actuaciones de bombardeo y reconocimiento aéreo entre abril y julio de 1938. Muñoz Moya Editores. Sarrión. 2017.
  • MARTÍNEZ BANDE, José (Servicio Histórico Militar). La ofensiva sobre Valencia. Librería Editorial San Martín. 1977.
  • MONFERRER I GUARDIOLA, Josep. Violències i penitències. Una crònica al voltant de la guerra civil a Vilafranca -Els Ports. Publicacions de l’Ajuntament de Vilafranca. 2008.
  • NAGORE YÁRNOZ, Javier. En la primera de Navarra. Memorias de un voluntario navarro en Radio Requeté de Campaña. Ediciones Dyrsa. Madrid. 1986.
  • PUIG IZQUIERDO, Fidel Alejo. Por el Alto Maestrazgo. San Miguel de la Puebla. Imprenta Cometa. Zaragoza. 2001.